Los tumores gliales malignos (o de alto grado) comprenden un grupo relativamente heterogéneo de neoplasias: astrocitoma anaplásico, glioblastoma multiforme (GBM), oligodendroglioma maligno, ependimomas de alto grado, etc. Su tratamiento y pronóstico son, desafortunadamente, frustrantes con menos de 5 % de sobrevida a los 5 años en el caso de tumores agresivos, como el GBM. El tratamiento inicial usualmente incluye resección quirúrgica, que suele tener alta tasa de recurrencia dado que frecuentemente son lesiones infi ltrantes cuyos límites son de difícil precisión. Actualmente, el tratamiento de los gliomas malignos es multidisciplinario e incluye: biopsia estereotáctica, resección quirúrgica amplia, radioterapia externa fraccionada (RTE), braquiterapia, quimioterapia, inmunoterapia, terapia genética y radiocirugía para prolongar la cantidad y calidad de vida del paciente.
El uso de la radiocirugía en estos casos se sustenta en dos observaciones:
a) La respuesta de los gliomas a la radioterapia muestra una curva dosis respuesta que justificaría el escalamiento de dosis obtenible con radiocirugía y
b) La mayoría de las recaídas de estos tumores ocurren muy cerca del tumor original.
Una revisión sistemática reciente encontró evidencia nivel I de que la radiocirugía no aporta beneficios al añadirse a la radioterapia externa fraccionada y quimioterapia (con carmustine); sólo se ha encontrado evidencia nivel II-III de los posibles beneficios de la radiocirugía como rescate en caso de recurrencia.
La experiencia radioquirúrgica en nuestra institución, en el período 2000 – 2005 incluye: 11 pacientes con astrocitoma grado III, 24 con glioblastoma multiforme, 5 con oligodendrogliomas de alto grado, 3 ependimomas y 4 gliomas malignos de otros subtipos. Todos tuvieron resección parcial o completa de la lesión y la mayoría de ellos recibió previamente RTE fraccionada a todo el cráneo y quimioterapia (usualmente temozolamida).
Durante el período de observación posterior a la radiocirugía, no observamos evidencia imagenológica de reacciones actínicas cerebrales o algún otro efecto adverso importante con el uso de esta modalidad terapéutica, habiéndose demostrado respuestas favorables en algunos casos.